Equilibristas en la desescalada | Swolf Group Iberia

Equilibristas en la desescalada

05/05/2020

Por Marina Rodríguez. Marketing y Comunicación de Swolf Group Iberia

Durante el tiempo que llevamos de confinamiento, todos hemos ido atravesando distintas sensaciones: la incredulidad del principio, el sentimiento de comunidad y de agradecimiento a todos los héroes que luchan y han luchado en primera línea, la sensación de que estábamos unidos en cada cita de las 20:00h, de que gracias al esfuerzo de cada uno y de todos podemos salir de esta…

Después llegaron las cifras incomprensibles, los datos abrumadores y los casos cercanos -unos más graves que otros- que nos mantuvieron en incertidumbre sobre cómo iba a evolucionar la situación, hasta que llegó el momento en que, tristemente, dejamos de sentirnos impactados. Casi como si no fuera real y esperásemos despertar de esta pesadilla y que todo volviera a ser como antes.

Ahora, coincidiendo con los primeros días de buen tiempo, parece que vemos la luz al final del túnel y aprovechamos cada uno de los momentos de la ansiada libertad para salir de nuestros domicilios y recuperar un poco de tono muscular y color saludable.

Aún no tenemos al alcance de la mano una “normalidad” como la que conocíamos hasta hace mes y medio: No podemos ver a nuestros amigos y seres queridos ni abrazarles o besarles. Los abuelos que han sido en los últimos tiempos los encargados de los nietos aún no podrán coincidir. Estos momentos sin estar recluidos y los planes de desconfinamiento que nos comunican las autoridades, hacen que podamos mirar hacia delante y comenzar a hacer planes… porque es el momento de OCUPARSE, no de preocuparse.

Si algo tenemos claro todos los ciudadanos que hemos cumplido a rajatabla el periodo de cuarentena, es que este nos ha pasado factura en la salud física y emocional. Son muchos los que eligen enfrentarse a esta situación con buen ánimo… pero a otros les pasa importante factura en forma de soledad, miedo, ansiedad y trastornos de sueño, señala un estudio de la OCU.

Cuando la soledad es impuesta… ¿se puede ser resiliente en una situación tan especial?

Cuando uno está muy saturado o estresado por el volumen de trabajo o por las circunstancias de la vida, necesitamos estar solos o en silencio, aislarnos. Pero es cierto que, con este confinamiento, esta situación es obligada y se está alargando bastante en el tiempo. Nos gusta sentir que somos libres. Esta situación nos obliga a estar aislados y recluidos.

Lo vivimos como un castigo: ya hemos tenido suficiente tiempo para reflexionar, para encontrarnos a nosotros mismos, para tener nuestro espacio de relax y desconexión vs el espacio para el teletrabajo, para reencontrarnos (o no) con nuestra pareja o ver crecer en su día a día a los hijos (con todos esos problemas de matemáticas que creías que nunca ibas a volver a enfrentar).

Como empleada que teletrabaja de manera habitual, os comparto unas palabras que leí el otro día y que creo que reflejan la realidad actual sobre los padres que ahora son nuevos teletrabajadores: “Lo que estáis haciendo ahora no es teletrabajo, es una heroicidad. Y encima lo estáis consiguiendo, cuando las cosas vuelvan a la normalidad vais a ser unos fuera de serie”

¿Vamos a salir más fuertes de esta? La respuesta está en la capacidad de resiliencia de cada uno. Tenemos que preguntarnos qué puedo aprender de esta situación, qué cambios voy a hacer, qué actitudes no voy a seguir alimentando.

Sigue las tendencias que se han ido compartiendo en todos los sectores: para salir de manera equilibrada de este bache, es importante crear rutinas en torno a tres pilares: Cuida tu cuerpo, Cuida tu mente, Cuida tus relaciones.

Todos hemos escuchado que es importante cuidar lo que comes, hacer un mínimo de ejercicio físico, o controlar con qué pensamientos y actitud te enfrentas a esta realidad que estamos viviendo para que nos afecte de una forma u otra.

A nivel de relaciones, ¿es el momento de plantearse aquellas relaciones que son más importantes para ti? Valorar si dedicas el tiempo suficiente a cuidar esos vínculos, y viceversa… Se trata de plantearnos si nos estamos cuidando bien a estos tres niveles. Si no es así, buscar nuevas estrategias para hacerlo mejor.

Con la evolución de las fases de desescalada añadimos un factor nuevo a nuestro día a día. La progresiva incorporación a los puestos de trabajo y la activación tan necesaria de la economía va a modificar de nuevo nuestra rutina.

Durante un período de tiempo tendremos que jugar cual malabaristas para encontrar el equilibrio de nuestra ansiada vuelta a la sociedad con las medidas de seguridad y distanciamiento, pero estaremos encantados de reencontrarnos con nuestro entorno y olvidarnos de la fatiga de Zoom.

Recuerda: Todos tenemos días mejores días peores… Pero que no podamos disfrutar de nuestra habitual libertad no implica que no podamos seguir descubriendo, aprendiendo y disfrutando. Nosotros no nos damos por vencidos, buscamos formas de adaptarnos y cambiar para hacer de esto nuestra nueva normalidad (por el momento).

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